Archivo para Abril 2008
Centros cerrados
La buena noticia es que han publicado una de las fotos que hice ayer en Le Soir.
Las malas noticias son dos. La primera, que la foto seleccionada no refleja ni mucho menos la violencia y la tensión que se vivieron ayer por la tarde.
Y la segunda: en contra de lo que yo creía, muchos sin papeles pasaron toda la noche encerrados y fueron conducidos por la mañana a “centros cerrados”. Este término, que traduzco libremente del francés (“centre fermé”) es un eufemismo para referirse a las prisiones en las que se recluye a los indocumentados mientras se decide qué hacer con ellos.
Estoy en París, trabajando. Sólo sé de los sin papeles lo que leo en la prensa.
Doce de ellos han sido conducidos a “centros cerrados” y otros tres han recibido la orden de abandonar el país.
Si mañana encuentro fuerzas y una conexión a internet, trataré de explicar qué consecuencias tiene esto.
Un día difícil
Los sin papeles salieron hoy a manifestarse con la esperanza de influir en las decisiones sobre inmigración que los políticos belgas debatirán mañana.
Contaban con el apoyo de la policía, que había dado extraoficialmente su visto bueno a los estudiantes. Así, los inmigrantes podían instalarse frente a la Oficina de Extranjería -tiendas de campaña incluidas- hasta las 16:00.
A las 16:05 la policía ha cercado a los sin papeles y ha arrestado de manera violenta a más de 100 personas. Entre ellas, dos niñas.
La foto que os muestro hoy tuvo que ser borrada a instancias de un agente. No obstante, la informática hace milagros.
Eso sí. La justicia no hace ninguno. Acabo de saber que algunos sin papeles han permanecido encarcelados hasta aproximadamente la 1:00. Esto es, nueve horas. Esposados, sin abogado y sin derecho a comer ni a ir al baño.

Luz
No hay cortinas, así que la luz no deja dormir por las mañanas.
El sábado pasé la noche por primera vez con los sin papeles. Muchos charlan y beben té hasta pasadas las doce.
Todos tienen lo mismo en la cabeza: el gobierno belga debatirá el miércoles las condiciones para la regularización de inmigrantes.
Por eso, mañana se vuelven a manifestar.
“Será un día decisivo”, me dicen.

Cortauñas

Manifestación
Los sin papeles han salido hoy a manifestarse en el campus de la Universidad Libre de Bruselas, para exigir al rectorado que dé su visto bueno a la ocupación del edificio.
En palabras textuales, los inmigrantes han dicho que esperan que la ULB “no llame a la policía”.
Han interrumpido la clase en una de las aulas de la universidad. Aunque la encargada de seguridad no hacía más que hablar por el walkie, los sin papeles han abandonado la clase tras cinco minutos sin que se produjeran mayores incidentes.


Baño
Una de las cosas que más me llamaron la atención durante mis primeras visitas a los sin papeles fue su aspecto.
Siempre están impecables.
Es exactamente lo contrario de lo que se entiende en España por una persona indocumentada.
El prejuicio está tan extendido, que estoy seguro de que a muchos les costará creer lo siguiente: en un edificio donde duermen y pasan el día 40 okupas venidos de países pobres, jamás huele a sudor.
En la foto de hoy, un inmigrante musulmán se lava antes de rezar.

Fútbol
Hoy los sin papeles han jugado un partido de fútbol contra algunos estudiantes de la ULB.
Se da la circunstancia de que no todos los sin papeles son negros. Y no todos los estudiantes son blancos.
Sin embargo, no he encontrado una imagen mejor para resumir lo ocurrido hoy que la que os dejo.

Dos semanas
Mañana se cumplen dos semanas desde que este grupo de sin papeles decidió instalarse en la Universidad Libre de Bruselas.
Ellos han dedicado este tiempo a hacer del edificio su casa, a conseguir ayuda de los vecinos y a organizar actividades para explicar su situación a los estudiantes.
La universidad todavía no ha manifestado cuál es su opinión sobre la ocupación. Ni la rechaza ni la acepta.
Por eso los inmigrantes ponen tanto empeño en conseguir el apoyo de los universitarios, que podría servirles como salvoconducto para contar con el visto bueno de los profesores, primero, y del rectorado, después.
Yo he pasado estas dos semanas fotografiando las fiestas y los encuentros con estudiantes, con intención de tomar contacto con los sin papeles.
Ahora empiezan a sentirse cómodos con mi presencia, así que espero poder retratar su día a día.
Es el verdadero objetivo del reportaje.
En la imagen, tres paquistaníes ponen un plástico sobre una de las muchas pintadas que hay en la casa, para evitar manchas en la ropa.
Ah, se me olvidaba. Mañana hay partido de fútbol. Sin papeles versus estudiantes.

18 años
De nuevo en el empeño por ganarse la confianza de los estudiantes, los inmigrantes organizaron una tarde de merienda en la que contaron sus historias personales (thé-moignage, lo llamaron, lo que viene a ser en francés “té-estimonio”).
Los sin papeles saben que sus hijos, también indocumentados, pueden ir a la escuela hasta los 18 años. Una vez cumplida esa edad no podrán continuar sus estudios, ni trabajar.
Un ecuatoriano llamado Segundo es uno de los afortunados. Tiene papeles gracias a un contrato de trabajo.
De todas formas confesó su mayor temor. “Mi gran miedo”, dijo, “es no conseguir papeles para mi hija y que cumpla los 18″.
Nota: Segundo no tiene claro si se unirá a la protesta junto con su familia. Me ha parecido prudente no hacerle fotos aún.


Dormitorio
Dije el otro día que el acceso a los dormitorios está restringido.
No es así. Ayer los sin papeles me aclararon que puedo fotografiar todas las partes de la casa. “Si dejamos que saques nuestras caras”, me dijo uno, “por qué no nuestros colchones”.

Llegan las mujeres
Por primera vez, un grupo de mujeres ha pasado la noche en el edificio ocupado.
Hasta ahora, las mujeres presentes -tres ecuatorianas- estaban allí de día, pero volvían a sus domicilios habituales para dormir y acostar a sus hijos.
Ayer, tres mujeres paquistaníes se unieron a la protesta, instalándose de forma permanente.
Esto obligó a todos los inmigrantes a acondicionar la casa. Separaron los dormitorios, creando una zona para mujeres, y también los baños.
Una habitación utilizada hasta ahora como almacén hará las veces de dormitorio, por lo que les tocó limpiar de nuevo.



Fiesta
Día 11 de abril.
La universidad tolera la estancia de los inmigrantes, pero no permite que se utilice la calefacción debido a “razones de seguridad” (funciona con gas). Sí han puesto a su disposición una sola toma de electricidad, en la parte baja de la casa.
Mientras tanto, los sin papeles tratan de ganarse la simpatía de los estudiantes de la universidad, para lo que organizan una fiesta.
Allí me explican que durante la semana han llamado a las puertas de los vecinos, en busca de colchones y mantas. Dicen representar un colectivo de casi 150 personas, de las que más de 40 duermen en la casa.
El acceso a los dormitorios está restringido, pero aseguran tener alrededor de una decena de colchones.



Los inmigrantes piden permiso
Día 1
Más de 40 inmigrantes sin papeles se instalaron el día 7 de abril en un edificio de la Universidad Libre de Bruselas (ULB), con la intención de llamar la atención de los políticos sobre sus condiciones de vida.
Muchos medios de comunicación belgas acudieron a una pequeña rueda de prensa organizada por los inmigrantes, así como la agencia AFP, lo que hizo llegar la noticia a diarios europeos y latinoamericanos.
Según nos contaron, pretendían vivir en el edificio durante varios meses. Se trata de una casa próxima al campus de la ULB, en el barrio bruselense de Ixelles, abandonada hace años y utilizada últimamente como almacén.
No hay electricidad y la mayoría de las ventanas están en mal estado.
Los ocupantes provienen de África (Senegal, Marruecos, Mauritania, Liberia) y América (Ecuador), y cuentan con el apoyo del movimiento social UDEP (Union por la Defensa de los Sin Papeles, en francés).
Entre ellos hay varios niños, que pasan el día en el edificio pero no duermen allí.
Tras la rueda de prensa, lo primero que hicieron los inmigrantes fue limpiar el edificio.




