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Vacía
El miércoles encontré la casa prácticamente vacía.
Durante los últimos meses, no cabía un alfiler en el edificio ocupado de la universidad.
Ahora, muchos han vuelto a sus domicilios habituales, casi siempre casas de familiares o de compatriotas que les acogen.
En la foto, la buhardilla, que tantas veces estuvo atestada de gente.

Carta naranja
Tras 70 días de huelga de hambre, los sin papeles de la ULB consiguieron este mes una “carta naranja”, que les da derecho a permanecer en Bélgica durante tres meses.
Según me han contado, la mayoría de ellos aceptaron esta oferta del Gobierno belga con resignación. La “carta naranja”, por sí misma, no les permite trabajar ni inscribirse como desempleados. Constituye sólo una identificación temporal.
Para tener el permiso de trabajo, los inmigrantes deberán buscar ahora un empresario dispuesto a contratarles.
Y eso no es fácil. Si el dueño de un negocio belga decide contratar a un extranjero indocumentado, tiene que hacerse cargo de todo el proceso administrativo, además de pagar por ello.
El de la foto es el bueno de Hassan, enseñando la carta naranja que tuvo en sus manos por primera vez esta mañana.

E-mail recibido hoy
“Buenos días Javier:
Espero que estés bien y que te hayas recuperado.
Para nosotros los ocupantes, la oficina nos ha dado un permiso de tres meses para cada uno con el fin de que podamos recuperarnos.
Todo el mundo aquí está enfermo, y te saluda.
Gracias.”
Disculpas
El otro día Lene me tiraba amablemente de las orejas en un comentario, pidiendo una actualización del blog.
Sirva este post como respuesta y como disculpa. Un pequeño problema de salud me retiene en España desde mediados de agosto.
El ultimátum de la Universidad no se cumplió, sencillamente se fue aplazando de semana en semana hasta desaparecer, de manera que los sin papeles permanecen en el edificio sin mayores problemas.
Han pasado ya más de 70 días desde que comenzó la huelga de hambre y el Gobierno belga sigue sin dar su brazo a torcer.
Además hace unas semanas que los sin papeles cerraron por completo las puertas de la casa. Salvo su portavoz, nadie puede entrar ni salir, ni siquiera los simpatizantes.
La semana que viene espero volver a Bruselas e ingeniármelas para continuar haciendo fotos.
Mil gracias por vuestra paciencia y por seguir pasando por aquí, especialmente a aquellos que se tomaron la molestia de pedir noticias por email.
Ultimátum
Según pude saber ayer, la universidad ha dado un ultimátum a los sin papeles.
Si el lunes que viene continúan su huelga de hambre, deberán abandonar el edificio.
En la foto, Luc Massaer, miembro del consejo de administración de la ULB y presidente del Comité de Enlace con los ocupantes.

La foto que no pude hacer
La universidad insistió a finales de julio en que no puede permitir que nadie corra peligro de muerte en sus instalaciones. Por eso advirtió a los inmigrantes de que serían “evacuados sanitariamente” (es decir, expulsados, pero no a manos de la policía) si continuaban con la huelga de hambre.
Desde la semana pasada, un equipo de la Cruz Roja está visitando asiduamente a los sin papeles para hacer un informe de su estado de salud, en el que constan la tensión, el peso, etc…
¿Por qué hace esto la Cruz Roja?
Como siempre, hay varias versiones. Una de ellas dice que así los ocupantes garantizan a la universidad que sus vidas no están (todavía) en peligro.
Otra versión afirma lo contrario: se trata de un intento de acreditar que los inmigrantes están ya en mal estado de salud, para presinar al Gobierno belga.
En cualquier caso, el sábado intenté fotografiar este chequeo rutinario. El médico responsable no me permitió que lo hiciera, “porque no se puede sacar a un paciente en consulta”. Cuando le expliqué que todos los pacientes me conocen desde hace tres meses, me respondió que no puede retratarse a un médico cuando está con los pacientes.
Mañana llamaré a la Cruz Roja para conseguir un permiso. Veremos si hay suerte.
Recordatorio
Manos vacías
Una vez terminada la aventura de las grúas, los sin papeles de la ULB continúan con las manos vacías. Hoy decían estar muy decepcionados por el cambio de postura de la Oficina de Inmigración, que ha retirado la oferta que les hizo la semana pasada (tres meses de permiso de residencia a cambio de abandonar la huelga de hambre y volver a casa).
Como ya conté aquí, es muy difícil saber a ciencia cierta qué ocurre en el edificio ocupado.
Hoy he oído varias versiones de lo ocurrido la semana pasada. Según una de ellas, no hubo ninguna oferta “oficial” sobre la mesa, sino que se habló siempre en un tono hipotético. Según otra, existió realmente una negociación, pero el inconformismo de algunos ocupantes (que desde el domingo hasta el martes permanecieron en una grúa en el centro de Bruselas) dio al traste con todo lo obtenido.
Sea como fuere, el abogado de los ocupantes está de vacaciones y fue su sustituta quien les informó de que los tres posibles meses de permiso se habían esfumado.
En la imagen, algunos de los sin papeles ven el telediario, a la espera de noticias sobre ellos.

Noticias
Esta será la tercera vez que hable de mí desde que comenzó el reportaje, si no he contado mal. Me disculpo de nuevo.
Algunas de las fotografías que hice ayer fueron publicadas por la agencia Belga, algo totalmente nuevo para mí. De ahí saltaron a la agencia AFP y también a varios diarios de Bélgica.
Todo esto me ha otorgado la posibilidad de trabajar más (hoy he cubierto dos noticias gracias al nuevo contacto con Belga), pero me ha impedido pasar por la ocupación de la ULB para ver qué tal están las cosas.
Según me han contado algunos estudiantes, el director de la Oficina de Inmigración ha roto su promesa y ha retirado la oferta de tres meses de residencia puesta sobre la mesa la semana pasada.
Aunque el tema de los sin papeles continúa abierto, los ministros están de vacaciones desde el viernes 18 de julio. Todos los periódicos de Bélgica hablaban hoy de este tema. La Libre Belgique ha preguntado a Annemie Turtelboom, ministra de Inmigración y Asilo, si volvería de sus vacaciones en Italia para solucionar este problema. Turtelboom ha asegurado que volvería sólo si lo hicieran también los demás ministros y únicamente con el objetivo de alcanzar un acuerdo global sobre la regularización, no uno “provisional”.
Os dejo aquí la portada del diario flamenco De Standaard, ilustrada con tres de las fotos de ayer.
Por cierto, varios medios de comunicación en español se han hecho eco del problema de los indocumentados en Bruselas.

Policía
Durante la tarde de ayer, los inmigrantes que ocupaban grúas desde el domingo interrumpieron su protesta. Tuvieron que ser evacuados por los bomberos, porque no tenían fuerzas para bajar por su propio pie.
Una muchedumbre de inmigrantes se había instalado junto a las grúas en el centro de Bruselas para apoyar a los ocupantes. Esto se sumaba a un amplio dispositivo policial, equipos de retransmisión en directo de al menos tres televisiones belgas y un buen número de vecinos curiosos.
Alrededor de las 20:00, los inmigrantes que habían venido a dar su apoyo a la protesta se sentaron en medio de la calle para evitar la llegada de los bomberos, creyendo que su intención era evacuar por medio de la fuerza a los ocupantes de la grúa.
La policía dispersó a los inmigrantes y dio paso al camión.



Denuncia
La empresa dueña de las grúas, que utiliza para la construcción de un casino, se vio el lunes obligada a interrumpir su actividad.
Por eso denunció a los sin papeles que las ocupan. Tras un juicio rápido, se declaró culpables a los inmigrantes.
El martes por la tarde, la policía advirtió a los inmigrantes que ocupaban las grúas que una brigada antiterrorista acudiría para “evacuarlos” el miércoles por la mañana.
Los sin papeles saben que una detención como esa desembocaría en la expulsión del país.
Por eso, algunos de ellos prefirieron entregarse.
El de la foto es Hassan, muy debilitado tras quince días en huelga de hambre y dos subido en una de las grúas.

Grúa
Nadie sabe si los tres iraníes que ocuparon una grúa en Bruselas durante unos días obtuvieron realmente un permiso de trabajo o si se trata de un rumor.
Sea como fuere, cinco de los sin papeles de la ULB subieron el domingo por la noche a una grúa en pleno centro de la ciudad.
El Gobierno está de vacaciones y los inmigrantes continúan desesperados. Lo prueba el hecho de que, durante el lunes y el martes, cinco grúas más fueron ocupadas por un total de 60 personas.

“Hola Javier, esperando que te encuentres bien y que hayas llegado bien a España, simplemente te escribía para informarte de nuestra situación desde tu partida.
(…) Te explico: hemos obtenido una oferta de un permiso de residencia de 3 meses renovable 2 veces y con un posible permiso de trabajo.
(…) Todos estábamos medio satisfechos y luego pues nos enteramos de que Forest y la Casa Latina y las personas que se encontraban en la grúa, todos ellos obtuvieron lo que esperaban, es decir, una carta blanca con el permiso de trabajo C.
(…) Para todas las pesonas de la ocupación de la ULB fue una gran decepción que hizo que muchas personas tuvieran el valor y la solidaridad de subirse a las grúas de las cuales 5 personas ya están en esa situacion estas personas son: Hassan, Miriam, Hamed, Hododo, Jelule, todos ellos los ocupantes de la ULB, pues ahora la situación es desesperante y todos estamos muy tristes y muy inquietos por la suerte de todos ellos y tambien la nuestra, ahora te dejo con una tristeza enorme por todos los motivos que te anuncié y pues espero nos apoyes desde lo lejos que te encuentras, cuídate mucho y hasta pronto.”
Oferta
El Gobierno belga está roto. El presidente, Yves Leterme, no ha conseguido durante los últimos meses poner de acuerdo a los tradicionalmente enfrentados valones y flamencos, por lo que dimitió el día 14. Esta decisión debía ser aceptada por el Rey, Alberto II, que se negó en rotundo.
Los políticos, mientras tanto, tienen que dejar cerrado el asunto de las huelgas de hambre antes de irse de vacaciones.
Desde el miércoles y hasta ayer, tres iraníes indocumentados permanecieron en una grúa a más de 80 metros de altura, en Bruselas.
También ayer, 39 ocupantes de la iglesia de Saint-Curé d’Ars, en el barrio bruselense de Forest (donde habían permanecido más de dos años), abandonaron una huelga de hambre tras 23 días.
Según Le Soir, Benoît Cerexhe, la ministra belga de Economía y Empleo, ha anunciado hoy que ofrecerá a estos sin papeles “un permiso de trabajo por razones humanitarias”.
Todo esto apunta a que los ocupantes de la universidad recibirán también la “oferta” de dar por concluidas la ocupación del edificio y la huelga de hambre a cambio de un permiso temporal de residencia.
Mañana lo sabremos.

Solución temporal
Continúo perdiéndome episodios importantes.
El jueves ocurrieron varias cosas de las que no tengo imágenes. Hubo por fin un encuentro entre el presidente del Gobierno belga, Yves Leterme, y dos sindicatos (FGTB y CSC) que acudieron en representación de los sin papeles.
El presidente no les dio grandes esperanzas sobre la posible publicación de la circular. Según dijo, “no es un problema que se arregle en unos minutos”. Además opinó que la huelga de hambre es “un medio de presión inadmisible en una democracia”.
Para los nuevos lectores, resumo rápidamente qué es eso de la “circular”. Se trata de las nuevas normas para regularización de inmigrantes, que se pactaron entre todos los partidos del Gobierno belga en marzo de este año. Y deberían haber visto la luz, como máximo, el 20 de mayo. No obstante, Annemie Turtelboom, ministra de Inmigración y Asilo del partido nacionalista y de derechas VLD, pretende ahora endurecer las condiciones de la ley. Es tan conocido el bloqueo provocado por la ministra, que a la norma se la llama ya “circular Turtelboom”.
Pues bien. Además de recibir a los sindicatos, el presidente sugirió en el Consejo de Ministros del viernes la publicación de una “circular temporal”, que dé un permiso de residencia provisional a los sin papeles, a cambio de que todas las ocupaciones de Bruselas abandonen sus huelgas de hambre.
Esto permitiría a los políticos irse de vacaciones sin miedo a que el casi centenar de sin papeles en huelga de hambre en Bruselas mueran durante el verano.
La iniciativa no tuvo éxito.
En la foto, el acuerdo sobre la circular comentado por la UDEP (Unión de Defensa de los Sin Papeles), en una de las ventanas de la casa.

500 años
Pregunta lógica: “¿500 años de qué?”
Respuesta (con acento ecuatoriano): “De resistencia”

WC
La relación entre la universidad y los sin papeles no era ni mucho menos ideal hace unos meses. Cabe recordar que los inmigrantes forzaron la cerradura para entrar al edificio, que ocuparon sin previo aviso.
Después de un mes de estancia allí, de ganarse la confianza de los estudiantes y de intentar contactar con el rector, los sin papeles vieron nacer por fin el “comité de enlace” o “comité de apoyo” de la ULB, un grupo de personas del ámbito universitario que se reúne al menos una vez a la semana con ellos.
Hoy día la relación es tan buena que la universidad no sólo corre con los gastos de agua y luz, sino que ha puesto al servicio de los ocupantes una línea telefónica y una conexión a internet.
La semana pasada, Faoussi contó al comité que los dos retretes de la casa no bastaban para las casi 80 personas que viven ahora allí. En ese momento, se le ocurrió sugerir la instalación de unos baños “portátiles” en el jardín.
Dicho y hecho.

Pintada

Ayuda
Contaba el otro día las razones por las que los inmigrantes piensan que deberían ser regularizados.
Yo mismo argumentaba que, durante los años que han trabajado aquí, han comprado gran cantidad de productos cuyo IVA ha ido a parar, directamente, a las arcas del estado.
Es de justicia, sin embargo, reconocer que algunos de ellos serían incapaces de trabajar -por razones de salud- una vez regularizados.
Bélgica es un país donde ninguna persona puede morirse de hambre. Se trata de un auténtico estado de bienestar, que cobra altísimos impuestos a sus habitantes pero garantiza una ayuda mínima de 700 euros a cualquier persona que demuestre no tener recursos.
Pues bien. Khurchid y Azmat, venidos de Paquistán, sobreviven gracias a las ayudas sociales que reciben dos de sus hijas, regularizadas tras haber hecho su correspondiente huelga de hambre a principios de año.
No obstante, esos 700 euros multiplicados por dos no alcanzan para una familia con cinco miembros en Bruselas.
De hecho, Azmat necesita aplicar una pomada en sus pies, cuatro veces al día, y aunque hoy se le ha agotado la que tenía, no podrá comprar más.
Un tubo de pomada cuesta 9 euros.

Niños
Algunos niños permanecen con sus padres mientras estos hacen huelga de hambre. A pesar de eso, la “prohibición” de guardar alimentos en la casa continúa vigente.
Los sin papeles, en teoría, no deben salir del edificio, según las normas que ellos mismos acordaron. Así, muchos han tenido que dejar sus trabajos para poder comenzar la huelga de hambre.
Los padres ecuatorianos me han contado que les resulta difícil explicar a los responsables de seguridad -elegidos entre los propios sin papeles- que deben salir a buscar comida, no para ellos, sino para sus hijos.
En la foto, Wendy come cereales junto a su padre.

Comunicado
“Después de tres días sin beber ni comer, queremos mostrar un gesto de buena voluntad al primer ministro el señor Leterme, a quien pedimos una cita para reunirnos desde hace dos días”.
Así reza el comunicado de prensa mediante el que los inmigrantes anunciaron el sábado que abandonan la huelga de sed y continúan con la de hambre.
Los sin papeles también indican que suspenden la huelga “por respeto a las celebraciones del 21 de julio” y dicen esperar que Leterme acoja su decisión “como un signo de la voluntad de dialogar”.
En la imagen, Anita, que tuvo que ser ingresada después de dos días sin beber agua, muestra la marca que le dejó la inyección de suero. Ella misma me pidió que le hiciera esta foto.

Más problemas técnicos
Hace dos horas que intento subir fotos, sin éxito.
Hoy tenía intención de contar varias cosas, pero parece que será imposible.
Por el número de visitas que tiene la web de lunes a viernes, intuyo que muchas personas siguen esta historia desde la oficina.
Disculpad si finalmente no encontráis aquí nada que leer durante el café del lunes.
Si continúan los problemas técnicos en WordPress, nos mudamos.
Colchón

Frontera
La puerta de la casa es una frontera.
Muchos inmigrantes se están acercando estos días al edificio ocupado con intención de unirse a la protesta. Para ellos, la huelga de hambre es un salvoconducto hacia la regularización.
Están convenidos de que la solución a sus problemas pasa por cruzar la puerta de la casa, instalar un colchón en el suelo y esperar.
Pero los ocupantes no pueden permitir que entre nadie más. A sabiendas de que la lista de huelguistas está ya en el despacho de la ministra de Inmigración y Asilo, han cerrado la puerta con llave.
En la imagen, tres sin papeles intentan convencer a Ahmed de que les deje pasar.

Estrategia
Esta mañana la universidad ha vuelto a advertir a los ocupantes de que, en caso de continuar con la huelga de sed, serán evacuados.
Los propios sin papeles parecen estar de acuerdo con la necesidad de abandonar la huelga de sed y continuar sólo la de hambre, por varias razones. Primero, por conservar el edificio de la universidad, sin el que la protesta concluiría. Segundo, por su propia salud. Y tercero, para dar tiempo a que el Gobierno reaccione.
Ahora buscan una forma “estratégica” de presentar a los medios de comunicación esta decisión, para intentar que no juegue en su contra (sería la segunda vez en una semana que abandonan una huelga de sed).
Alguien ha propuesto en la casa que se justifique el abandono como una forma de respeto a la fiesta nacional belga, que se celebra el 21 de julio.
En cualquier caso, parece que continuarán hasta mañana.
A las 22:00 se cumplen dos días desde que comenzó la huelga de sed y cinco desde que comenzó la huelga de hambre.
Esta mañana, cinco mujeres han sido trasladadas al hospital en ambulancia.
Dolores, la chica ecuatoriana de las fotos, sentía fuertes contracciones en el estómago. Lo primero que han hecho los enfermeros ha sido preguntarle por su documentación.


Y también de sed (II)
Desde ayer, y debido al poco éxito de la reunión con el director general de la Oficina de Extranjería, los sin papeles están de nuevo en huelga de sed (lo que obliga a no comer ni beber).
Según me han contado, han preferido no anunciarlo en público durante la rueda de prensa de esta mañana “por respeto a la universidad”.
Esta vuelta a la huelga de sed, como todos los asuntos de la ocupación, se decidió mediante voto. Gran parte de la población del África negra, que votó en contra, ha decidido continuar sólo la huelga de hambre.
Ahora mismo hace 24 horas que muchos inmigrantes (calculo unos 50, pero mañana preguntaré el número exacto) bebieron su último vaso de agua. A partir de las 48 horas, pueden aparecer consecuencias irreversibles en los riñones y los ojos.

Romper el DNI
Los alcaldes de las “comunas” (barrios de Bruselas) en las que hay ocupaciones en huelga de hambre, que son tres, han dado una rueda de prensa junto con autoridades de la universidad y representates de los sin papeles.
Todos ellos han pedido una moratoria de la expulsión de indocumentados, al menos hasta que el Gobierno publique la nueva ley sobre regularización de inmigrantes.
También han pedido a la ministra de Asilo, Annemie Turtelboom, que “desbloquee la situación”.
Al final del encuentro, un grupo de simpatizantes de los sin papeles ha roto carnés de identidad y pasaportes bajo el lema “papeles para todos o todos sin papeles”.
La noticia en la televisión local de Bruselas puede verse aquí.

Por qué
¿Por qué piden papeles los sin papeles?
¿Con qué derecho vienen a Europa a disfrutar de nuestra asistencia social, sanitaria y etcétera?
Como cabe la posibilidad de que algún lector se plantee estas preguntas, me gustaría hacer lo posible por responderlas.
Los sin papeles de la ocupación no acaban de llegar a Europa. Muchos de ellos llevan aquí siete, ocho, diez años.
En todo este tiempo, han intentado regularizar su situación mediante la vía habitual: acudiendo a la administración, documentos en mano, y haciendo cola durante toda la mañana.
El problema no ha sido, prácticamente en ningún caso, que el estado les negase los permisos de residencia y de trabajo. El problema ha sido que el estado no ha dado respuesta.
Así, muchos de ellos llevan más de cinco años esperando que se les conteste.
Pregunta lógica: ¿por qué nadie ha respondido? Respuesta: porque no existe una ley que indique cuándo regularizar a un inmigrante.
Los criterios para ello han sido, durante todos estos años, totalmente arbitrarios.
A finales de marzo de 2008, el Gobierno belga acordó por fin las bases para crear una ley al respecto. El pacto hablaba de tener en cuenta el “arraigamiento” de los inmigrantes en la sociedad.
Esta idea, puesta sobre la mesa por los partidos francófonos (más socialistas), trajo la esperanza a gran cantidad de personas que llevaban mucho tiempo trabajando a escondidas.
No obstante, el partido en el poder, “Flamencos Liberales y Demócratas” (VLD, en neerlandés), pretende ahora endurecer estas condiciones y traicionar el pacto alcanzado, lo que ha bloqueado la publicación de la ley.
Si dejamos a un lado el plano teórico y aterrizamos en la realidad, todo esto quiere decir que no hay papeles para Hassan, que estudió hasta los 18 años en Bélgica, que tiene padres y nueve hermanos viviendo en el país (todos ellos regularizados), que habla francés y neerlandés y que ha pasado el 90 por ciento de su vida aquí.
La impaciencia que ha lanzado a los sin papeles a una huelga de hambre es fruto de una larga e irritante espera.
Una vez respondida la primera pregunta (“por qué piden papeles los sin papeles”), paso a la segunda, más simple y más rápida de contestar: ¿con qué derecho vienen a Europa a disfrutar de nuestra asistencia social?
Es obvio que todos ellos trabajan en negro, por lo que no pagan impuestos.
Sin embargo, hay una realidad que a muchos se nos escapa cuando pensamos en la aportación que estos trabajadores -ya se sabe, los hombres en la agricultura y en la construcción, las mujeres limpiando casas y cuidando ancianos- hacen a la economía.
Cuando salen de trabajar, entran al supermecado.
Durante los últimos ocho, nueve o diez años, ellos han comprado tabaco, fruta, papel higiénico, ropa, muebles… Un porcentaje que varía del 6 al 21 por ciento del precio de estos productos (el IVA de Bélgica) ha ido a parar directamente a las arcas del estado.
Mientras tanto, las empresas que los empleaban se frotaban las manos, pagando sueldos muy por debajo del mínimo legal (3 euros la hora, en vez de 7,5) y ahorrándose la seguridad social de sus trabajadores. El ejemplo del paréntesis anterior no es hipotético. Es lo que cobraba Said, venido de Marruecos, por recoger tomates en un invernadero.
Cuando Said se sintió con fuerzas para pedir un sueldo más digno, su jefe aseguró que le comprendía. Entonces le subió el sueldo a 3,5 euros la hora.
Los ocupantes de la casa están convencidos de que Europa está en deuda con ellos.
El cartel de la foto dice “mejor morir que vivir sin papeles”.

Disculpas
Hace un rato que no se ven las fotos de los días 15 y 16 de julio.
Ya he informado a WordPress y espero que se resuelva pronto. Disculpad por favor las molestias.
Actualización (16/07/08) – Desde el servicio de ayuda de WordPress me informan amablemente de que hubo un colapso en la subida de imágenes de ayer, que ya está resuelto.
Hilo
Olvidé decir que esta mañana (por ayer, día 15), los sin papeles se han manifestado agarrados a una cuerda, para simbolizar que su vida pende de un hilo.
Aunque la primera idea era rodear el Parlamento belga, parece ser que una charla con la policía les ha hecho cambiar de idea.
Finalmente los manifestantes, unos 80 entre inmigrantes y simpatizantes, han caminado hasta la plaza de la Libertad.


Decepción
Freddy Roosemont, director general de la Oficina de Extranjería, ha visitado hoy a los sin papeles.
La decepción no ha podido ser mayor.
Lejos de aclararles cuándo verá la luz la ley sobre regularización de inmigrantes, que el Gobierno prometió publicar el 20 de mayo, “a principios de junio a más tardar”, Roosemont les ha asegurado que no puede fijar una fecha.
Los sin papeles habían abandonado su huelga de sed cuando supieron que Roosemont les visitaría hoy, con miras a utilizar una posible vuelta a la huelga como arma de negociación.
Roosemont no ha negociado con ellos. Según ha dicho, todo lo que puede hacer es esperar a que la ley vea la luz y tratar los dossieres de los ocupantes con cierta prioridad. Además ha aconsejado a los sin papeles que abandonen la huelga de sed y emprendan “otro tipo de acciones para presentar un buen dossier”.
Los periodistas presentes en el encuentro han recordado que los huelguistas de la iglesia de Béguinage consiguieron permisos de varios meses.
“La situación es diferente”, ha respondido Roosemont, “en Béguinage estábamos en el día 56 de la huelga”.
¿Está el director general de la Oficina de Extranjería animando a los inmigrantes a continuar con su huelga de hambre?
Los ocupantes de la universidad deberán decidir ahora qué hacer. Por lo pronto, he visto a varios de ellos comiendo a escondidas.


Lista (II)
Hay algo que los sin papeles de la ULB no querían hacer y han terminado haciendo. Es la lista de ocupantes, que “personaliza” su lucha, en vez de compartir un posible éxito con todos los indocumentados de Bélgica.
Después de ver como otras ocupaciones tomaban esta decisión, dejando a la ULB “de lado”, los sin papeles de la universidad decidieron hacer su propia lista.
Los móviles, como no podía ser de otra forma, comenzaron a sonar en toda Bruselas.
La famosa lista acabó incluyendo a más de 150 personas, a pesar de que en la ocupación nunca durmieron más de una cincuentena.
Pues bien.
A sabiendas de que esa lista no serviría para indicar a la Oficina de Extranjería los participantes en la huelga de hambre, los ocupantes hicieron una reunión para verificarla.
Entre discusiones y algún que otro grito, la lista quedó reducida a 67 personas, cifra a la que habrá que sumar los recién llegados, que no participaron en la ocupación durante estos meses pero se han unido a la huelga de hambre.
Primer día
Durante su primera jornada sin comer ni beber, los ocupantes de la universidad han recibido una visita del comité de apoyo de la ULB.
Los responsables de la universidad les han advertido de que no permitirán “que nadie muera” en sus instalaciones, por lo que llegado el momento podrían expulsarles del edificio.
Mediante el eufemismo “evacuación sanitaria”, la ULB ha indicado que en ningún caso intervendrá la policía, sino que serán equipos médicos quienes transporten a los huelguistas a un lugar higiénico donde atenderles.
Más tarde, el abogado de los sin papeles ha visitado también la ocupación, para contarles que el Gobierno no reaccionará al menos hasta el miércoles.
En un mensaje de móvil, el segundo de abordo del ministerio de Inmigración y Asilo había dicho al abogado que la huelga de hambre y sed era un esfuerzo “estúpido”. “Lo digo con respeto”, añadió, “cambia la palabra cuando se lo digas a ellos”.
Según indicó, es imposible que su oficina se plantee el problema de los sin papeles antes del miércoles.
Por tanto, y recordando que una huelga de sed puede provocar consecuencias irreversibles tras 48 horas, el abogado les ha aconsejado que abandonen esta acción y amenacen con reanudarla si el miércoles no obtienen resultados.
Así lo han hecho.
No obstante, la huelga de hambre continúa.
Y mañana hay manifestación.

Vive dignamente o muere

La última cena
No me resisto a poner más fotos de hoy, porque parece que esta historia terminará pronto.
En la imagen, Mohammed prepara la última cena antes de la huelga de hambre y sed, que ha comenzado a las 22:00.

Manifestación (II)

Manifestación
El Gobierno belga ha trabajado este domingo.
Mientras los políticos trataban de cerrar la postura oficial sobre inmigración antes de que un posible desacuerdo entre flamencos y francófonos eche abajo el Gobierno, los sin papeles se manifestaban en la calle.
Curiosamente, la reunión se ha celebrado en la embajada norteamericana, cuyo dispositivo de seguridad impide que nadie permanezca, ni mucho menos se manifieste, en la acera que rodea el edificio.
Por eso, los sin papeles se han manifestado en la acera de enfrente.
Aunque elevaron mucho la voz en su empeño por anunciar que comenzarán una huelga de hambre y de sed, entre sus gritos y la reunión de los políticos mediaba la Avenue des Ars, una de las arterias del tráfico de Bruselas.

Y también de sed
La huelga será finalmente de hambre y de sed.
Los sin papeles saben que, en caso de optar por la huelga de hambre, el Gobierno tardará alrededor de dos meses en reaccionar. Así fue en el caso de la Iglesia de Beninage (donde casi 150 personas fueron regularizadas tras más de 50 días sin comer) y también en anteriores ocupaciones en Bruselas.
Sin embargo, ningún ser humano puede sobrevivir más de una semana sin beber, por lo que una huelga de sed forzaría al ministerio de Inmigración y Asilo a tomar cartas en el asunto en el plazo de unos días.
Mañana a las 16:00 comienza este intento de llamar la atención, que muchos ocupantes han llamado “el último cartucho”.
En la foto, los sin papeles deciden, en una sala abarrotada, los detalles de la huelga de hambre y sed.

Huelga de hambre
“Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre”
(Joaquín Sabina, Más de cien motivos)
El teléfono de la abogada de los inmigrantes no ha recibido ninguna llamada del Gobierno.
Hace una semana, el ministerio de Inmigración y Asilo había prometido dar una respuesta hoy a la petición que le plantearon los sin papeles, nueve meses de residencia y un permiso de trabajo “C”.
Los inmigrantes amenazaron con comenzar una huelga de hambre si no se satisfacían sus exigencias.
Siempre que hablan del tema, los sin papeles insisten en que durante los últimos meses han agotado todas las posibilidades: se han manifestado, han ocupado un edificio, se han ganado la confianza de los vecinos, de los estudiantes y del rectorado, han intentado reunirse con el alcalde (que rechazó la invitación), se han sentado con el Gobierno, han mantenido contacto con la prensa, han repartido panfletos y en general han hecho todo lo posible para solucionar su problema, asociándose, consultando a abogados y actuando en consecuencia.
Dicen que su última opción fue siempre poner en riesgo sus vidas.
En una reunión que ha durado desde las 20 hasta las 23 horas, los sin papeles han decidido que agotarán esta última posibilidad, comenzando una huelga de hambre el domingo.
En las fotos, la cena de hoy.

Permiso
Aunque durante estos meses 50 personas han ocupado la universidad, no todas han trabajado por igual.
Los marroquíes, por ejemplo, se han involucrado más, tomando el mando y la responsabilidad tanto para las tareas más domésticas como para la organización de reuniones y manifestaciones.
Está claro que “el premio” de todo el esfuerzo, si es que lo hay, recaerá igualmente sobre las 50 personas de la ocupación, sin distinciones.
Lo anormal es que el viernes, durante la visita a la casa de un delegado de la ministra de Inmigración y Asilo, unos 150 inmigrantes abarrotaban el edificio.
¿Quiénes son esas 100 personas nuevas?
Cuando se vislumbró en el horizonte la remota posibilidad de una regularización “en grupo”, los mensajes a móviles provocaron que familiares, amigos y conocidos acudieran a tentar la suerte.
El delegado del ministerio hizo lo que pudo por escucharlos a todos, según me han contado, y les preguntó qué querían.
Los sin papeles exigieron un permiso de residencia de nueve meses y un permiso de trabajo “C”.
De no conseguir ambas cosas, se pondrán en huelga de hambre.
El Gobierno responderá este viernes.
Información
Cuando necesito saber algo, me veo obligado a hacer la misma pregunta cinco, diez o quince veces. En “la ocupación” -así llaman ellos al edificio donde viven- no existe una versión oficial de los hechos. Si uno quiere saber qué ocurre, tiene que preguntar aquí y allá.
Los mauritanos no suelen dar muchos detalles; los marroquíes sí. Con uno de los paquistaníes me es imposible comunicarme (él no habla francés y yo no hablo neerlandés) y los ecuatorianos me cuentan su visión de las cosas en español.
Digo esto porque anuncié el jueves pasado que el viernes habría una reunión con personal de la Oficina de Inmigración. Y no era así. La persona que debía visitar la ocupación era en realidad un delegado de la ministra belga de Inmigración y Asilo, Annemie Turtelboom.
No quiero alargarme más de la cuenta. Sólo adelanto un detalle: es posible que todo acabe esta semana.
Bandera
Mañana será un día importante para los sin papeles.
Después de tres meses viviendo como okupas en el edificio de la Universidad Libre de Bruselas, la Oficina de Extranjería va a visitarles por primera vez.
Esto podría ser un primer paso para una posible negociación.
De hecho, los ocupantes de la Iglesia de Béguinage, después de 56 días de huelga de hambre, han conseguido esta semana un permiso de estancia de nueve meses en Bélgica, precisamente a través de conversaciones con personal de la Oficina de Extranjería, dependiente del ministerio de Interior.
Pues bien, los sin papeles de la ULB, que hoy estaban muy agitados, me han pedido dos cosas.
En primer lugar, que no haga fotografías durante el encuentro de mañana. La Oficina de Extranjería lo ha requerido.
Y en segundo lugar, que les consiga una bandera belga.
La han puesto en la puerta, para dejar claro que su intención es integrarse.

Chávez
Jardín
A principios del mes de junio, la ocupación consistía en no más de una quincena de personas, que dormían en el edificio (en abril eran más de cincuenta).
La necesidad de trabajar, de ver la familia y, sobre todo, el cansancio, provocaron que muchos inmigrantes pasaran grandes temporadas fuera.
Siempre que alguien conoce la historia de los sin papeles fórmula la misma pregunta: “¿De dónde sacan el dinero?”
Y el cien por ciento de las veces la segunda pregunta es: “¿Dónde dormían antes?”
La respuesta a estas cuestiones es un cuadro donde se dibuja el panorama del mes de junio. Los sin papeles normalmente viven con hermanos, amigos o simplemente compatriotas que han podido regularizar su situación. Tras dos meses de ausencia, algunos de ellos han preferido volver a estos hogares.
En cuanto al dinero, muchos de ellos viven gracias a préstamos de estos mismos amigos y familia, y trabajan clandestinamente pintando, cosiendo, limpiando, vendiendo… Parece que en junio varios sin papeles han tenido la oportunidad de trabajar.
Uno de ellos está convencido de que si la gente “pasa y ve el jardín vacío”, nunca conocerá su situación. “Es importante que estemos todos aquí, sobre todo de día”.
En la foto, el jardín.

Puesta al día / puesta en libertad
Esta va a ser la segunda vez que hable de mí y lo haré, de nuevo, para pedir disculpas. Últimamente no he encontrado tiempo para sentarme a contar cómo van las cosas en la ocupación de la universidad.
Por orden de importancia: hace una semana, dos de los inmigrantes arrestados durante la manifestación del 29 de abril fueron puestos en libertad. Uno es Djibi, con quien estoy desendo hablar desde que supe la noticia.
Ayer se cumplieron dos meses desde aquel arresto multitudinario y un grupo sin papeles de varias ciudades de Bélgica se manifestó en el centro de Bruselas.
Según me dijeron están cansados, muy cansados.
No me gustaría mezclarlo todo, así que dejo aquí una foto de ayer y prometo -espero no haber perdido la confianza de quienes seguís esta historia- continuar contando cosas mañana.

Multimedia
No soy el único que está documentando la estancia de los inmigrantes en la universidad. Uno de los simpatizantes más activistas lleva siempre su cámara de fotos con él, y otro chico, un estudiante, ha grabado en vídeo algunos episodios importantes.
Por ejemplo, no paró de grabar durante la estancia en la prisión de los manifestantes del 29 de abril (él incluido). Quizá por no ser profesional, la policía no le registró las cintas.
Además de eso, Rachid, un simpatizante belga de raíces marroquíes, está recogiendo testimonios con su cámara de vídeo doméstica.
Parece que está preparando un documental, en el que me ha pedido que incluyamos alguna de mis fotos.
En la imagen, Hicham (izquierda), explica a Rachid las razones de su estancia en Bélgica.

Paz
Entre los ocupantes de la casa, que rondan ahora la cincuentena, reina un ambiente de respeto y tolerancia, dentro, por supuesto, de los límites de la paciencia. Hay personas provenientes de, al menos, nueve países de Asia, África y América.
Esto supone un elenco de costumbres diferentes en torno a asuntos tan básicos como la higiene y la alimentación, sumadas a la pobreza a la que los sin papeles se ven abocados.
No obstante, uno de los habitantes del edificio me aseguraba orgulloso que son “la mejor ocupación” de todas las que hay y ha habido en Bruselas.
Es cierto que en la iglesia de Béguinage, donde más de 100 personas continúan en huelga de hambre, un conflicto entre marroquíes y nepalíes ha hecho abandonar el lugar a estos últimos, que son alrededor de una decena.
En la foto, una chica ecuatoriana se deja caer de espaldas, confiando en que sus compañeros la sostendrán, durante un taller de baile al que asistieron estudiantes y ocupantes de la universidad.

Unión Europea
Dice El País de hoy : “Los ministros del Interior de la Unión Europea han dado hoy su visto bueno a la polémica directiva de retorno de inmigrantes sin papeles, que prevé, entre otras medidas, el internamiento de los inmigrantes irregulares hasta 18 meses o la detención de éstos por orden administrativa”.
La noticia recuerda que la norma debe ser aprobada por el Parlamento Europeo antes de ver la luz.
En la foto, Abdel Kabir y una de las simpatizantes de la ocupación, consultando en Internet la ley belga sobre retención de inmigrantes.

Primer ministro
Los sin papeles pidieron hace una semana reunirse con Yves Leterme, el primer ministro de Bélgica.
Leterme citó hoy a las 13:00 a las dos grandes organizaciones de personas indocumentadas, Union de Personas Sin Papeles (UDEP) y Coordinación Nacional de Sin Papeles (CNSP).
Como era de esperar, el primer ministro no ha hablado cara a cara con los inmigrantes, sino que ha enviado a una representante en su lugar.
Se trata de Ina Vandenberghe -en la imagen, a la izquierda-, que ha explicado a los sin papeles que el Gobierno no sabe cuándo verán la luz las nuevas normas sobre regularización de inmigrantes.
Algunos simpatizantes del movimiento me han explicado esta mañana su temor a que el Gobierno publique estas normas en verano, aprovechando la ausencia de estudiantes y de ONG’s, para poder traicionar el acuerdo alcanzado con el resto de fuerzas políticas.

Café

Esperar
El Gobierno belga aún no ha publicado las nuevas normas para la regularización de inmigrantes.
Esto se debe al desacuerdo entre la ministra de Asilo, Annemie Turbelboom, del partido mayoritario VLD (Flamencos Liberales y Demócratas) y el resto de fuerzas políticas.
El Partido Socialista y el Centro Democrático Humanista habían negociado con el Gobierno las nuevas condiciones de regularización, pero el VLD pretende ahora endurecerlas, lo que bloquea la publicación de la circular.
Philippe Moureaux, vicepresidente del Partido Socialista, decía el miércoles en una entrevista para Le Soir: “Es el chantaje del miedo, evidentemente. Que nada se mueva, que ninguna circular salga mientras que el porvenir de miles de personas depende de estas medidas. Pero no por eso los socialistas deben pasar por el aro del VLD”.
Parece que a los sin papeles les toca esperar.

Suelo
Hoy (por ayer, día 27) una cincuentena de personas se ha tumbado en el suelo de la Grand Place, uno de los lugares más turísticos de Bruselas, para pedir la liberación de los inmigrantes recluidos en centros cerrados.
Algunos de los ocupantes del edificio de la universidad estaban allí.

Imposible
Según acabo de saber, la Universidad Libre de Bruselas creó hace ya tres semanas un comité que llamó “de acompañamiento”, que hace las veces de enlace entre los sin papeles y el consejo de administración.
Me he desvivido pidiendo a los inmigrantes que me informen de estos asuntos con urgencia, pero mi mensaje no ha calado en la cincuentena de personas que ocupan el edificio de la ULB.
Lo importante es que, a pesar de la existencia de este comité, la universidad no ha dado todavía su beneplácito oficial a la ocupación. Eso sí: la ULB paga el agua y la luz. Y ha puesto una línea telefónica en la casa.
Esta mañana, en una rueda de prensa a la que han asistido más inmigrantes que periodistas, los sin papeles han vuelto a contar las razones de su ocupación.
Aprovechando la presencia de un miembro del “comité de acompañamiento”, han exigido a la ULB que se comprometa por escrito a no expulsarlos bajo ninguna circunstancia.
La respuesta ha sido contundente: “eso es imposible”.

Algo entre manos
Los sin papeles se traen algo entre manos y no quieren decirme qué es.
Entre ayer y hoy, han preparado unos maniquíes con tela y papel.
Es evidente que se trata de material para una manifestación, pero todavía no me han contado cuándo ni cómo la llevarán a cabo.
Supongo que tratan de evitar filtraciones a la policía.
Por otra parte, ya se conocen muchos detalles de la circular que el Gobierno belga aprobará previsiblemente esta semana. Para mañana, los ocupantes de la casa han convocado una rueda de prensa.
Juguetes
De nuevo gracias a la generosidad de unos vecinos, los niños del edificio ocupado han recibido hoy dos cajas llenas de juguetes y ropa.
En el terreno político, la cosa se pone emocionante: la circular con nuevas condiciones para la regularización de inmigrantes debería publicarse la semana que viene, según el Gobierno belga.

Bombilla
Lista
“En todo este tiempo hemos conseguido muchas cosas. Sobre todo vosotros. Los logros son de los estudiantes, que nos dieron su apoyo, de los vecinos, de la gente que vino a manifestarse. Y todos luchábamos juntos para conseguir un bien común.
(…)
Ahora los de Béguinage vienen con una huelga de hambre que es hipócrita. Han hecho una lista de personas y la han entregado a las autoridades, convirtiendo sus reivindicaciones en algo personal. ¿Entiendes? Han entregado una lista con la gente que está en huelga de hambre, pidiendo papeles sólo para ellos.
Nosotros peleamos por papeles para todos, por la supresión de los centros cerrados, por la liberación de todos los presos.
(…)
Dime honestamente si la huelga de hambre te parece una buena idea. Dime sí o no”.
(Nota: dejo sin cara y sin nombre a la persona que habla. La foto es del primer día de huelga de hambre de la iglesia de Béguinage).

Ventana
Sillas

Zumo
Ajo

Sofá (II)

Dossier
Los días 8 y 9 de mayo dos inmigrantes fueron puestos en libertad, tras haber pasado una semana y media en un “centro cerrado”.
Los encontré en la iglesia de Béguinage y les pregunté por su experiencia.
Según me dijeron, tenían derecho a contactar con el exterior, a través de sus teléfonos móviles.
Pregunta lógica: ¿qué pasa cuando se acaba el dinero del móvil?
Respuesta: puedes comprar más. ¿A quién? A los trabajadores sociales responsables de los presos. Por lo visto, parte de su trabajo es vender tabaco y tarjetas telefónicas.
Les pregunté por las camas, por la violencia, por los horarios. Y siempre dijeron: “lo peor es la comida”.
Todo el alimento que recibían eran dos rebanadas de pan de molde diarias. Las dos por la mañana.
Al salir de la cárcel, lo primero que han hecho ha sido unirse a la huelga de hambre de Béguinage.
No quisieron mostrar su cara, aunque uno de ellos me enseñó su dossier. El papel que se ve en la foto, el dossier, es el historial que tienen algunos inmigrantes, donde constan las peticiones de asilo, el historial médico y cualquier otra prueba de su estancia en el país.
Les hice la última pregunta: ¿por qué creéis que os han liberado?
Respuesta: “porque tenemos dossier”.

Ropa
Muchas personas han donado ropa a los sin papeles. No obstante, la mayor parte de las prendas son demasiado pequeñas o no sirven por alguna otra razón, de manera que se amontonan en la casa.
La imagen de hoy es toda una paradoja. Shakir, uno de los inmigrantes indocumentados -esto es, sin acceso a trabajo ni a ayudas sociales- dona ropa para los pobres.

Un mes
Se ha cumplido un mes desde que los sin papeles comenzaron a vivir en la universidad.
Repasemos lo ocurrido:
- Los inmigrantes se han manifestado al menos 5 veces.
- El 29 de abril, 148 personas fueron detenidas en el transcurso de una manifestación, lo que catapultó el problema de los indocumentados a los grandes medios (Euronews se hizo eco de la noticia).
- 13 de los detenidos fueron conducidos a “centros cerrados”.
- El 1 de mayo, el camerunés Ebenizer Folefack apareció sin vida en un cuarto de baño del centro de Merksplas. Iba a ser expulsado del país cuatro días más tarde.
- Los días 8 y 9 de mayo, 2 inmigrantes retenidos en centros cerrados fueron puestos en libertad. No obstante, 11 de los manifestantes continúan encarcelados sin más motivo que carecer de documentación.
- El 8 de mayo, 200 sin papeles comenzaron una huelga de hambre en la iglesia de Béguinage, en el centro de Bruselas, para exigir la regularización de todos los sin papeles de Bélgica y la supresión de los “centros cerrados”.
En cuanto a lo que está por venir:
- A escala europea, los sin papeles temen por la posible aprobación de la Directiva de Retorno, a la que llaman “Directiva de la Vergüenza”. Esta norma supondría la expulsión de alrededor de 8 millones de personas en la UE. El miércoles pasado los 27 Estados miembros fueron incapaces de ponerse de acuerdo al respecto, pero volverán a negociar esta semana.
- A escala nacional, los inmigrantes esperan que el ministerio de Interior belga se decida a publicar la circular que activará nuevos criterios para la regularización de inmigrantes, como el “arraigo local” (la mayoría de los ocupantes de la universidad llevan en Bélgica más de cinco años). Se espera que este paso, que podría suponer tanto éxito como una gran decepción para muchos sin papeles, se dé antes de junio.
Tres partidos políticos (los Verdes, el Partido Socialista y el Centro Demócrata Humanista) han pedido una moratoria de las expulsiones de los sin papeles. La ministra de Asilo y Emigraciones, Annemie Turtelboom, ya ha advertido de que no quiere “suscitar falsas esperanzas”.
En la foto, Djibi, el único ocupante de la universidad que continúa preso.

Con las manos

Segunda ambulancia
Más de un centenar de personas, mayormente cameruneses, han salido hoy a manifestarse para protestar por la muerte de Ebenizer Folefack en el “centro cerrado” de Merksplas.
Sostienen que el gobierno belga miente y que Ebenizer no se suicidó, sino que fue asesinado a manos de la policía.
En el transcurso de la manifestación, que finalizó como en otras ocasiones frente a la Oficina de Extranjería, uno de los ocupantes de la iglesia de Béguinage, en huelga de hambre, se ha desmayado.
Pequeña anotación técnica: he decidido ampliar el tamaño de las fotos.


Primera víctima
Sólo 24 horas después de su comienzo, la huelga de hambre colectiva de la iglesia de Béguinage ya ha provocado la hospitalización de una persona.
Se trata de una mujer de unos 50 años, diabética, que ha sufrido una crisis. Sus compañeras (en la iglesia las mujeres duermen aparte) han notado que algo no marchaba bien y han llamado a una ambulancia, que ha llegado a las 14:50.

Duermo en la iglesia
Por la tarde he leído en la prensa que otro grupo de sin papeles ha comenzado hoy una huelga de hambre en Bruselas.
Entre los inmigrantes es sabido que el modo más rápido de conseguir papeles es poner en riesgo la propia vida.
Se trata de un grupo de 200 personas. Unas 60 acaban de unirse y alrededor de 140 ocupan desde hace dos meses la iglesia de Béguinage, en pleno centro de la ciudad.
Ya he pedido permiso para pasar allí el mayor tiempo posible. Me lo han dado.

Yo ayudo más que tú
Los sin papeles que ocupan el edificio de la ULB mantienen al menos una reunión al día, donde bajo estricto turno de palabra tratan de organizarse.
La reunión de hoy se ha convertido en un combate dialéctico entre las asociaciones de estudiantes que apoyan la ocupación, que son, según he sabido, al menos tres.
No consiguen ponerse de acuerdo y se acusan de perseguir únicamente mayor visibilidad política.
Los inmigrantes han presenciado la discusión durante más de veinte minutos.
Luego han aclarado que agradecen mucho lo que los estudiantes han conseguido hasta ahora. “Pero no vamos a tolerar”, han dicho, “que nadie venga a nuestra casa a discutir de asuntos que no nos conciernen”.

Sin rencores
Los sin papeles se han manifestado hoy junto a algunas ONG frente al Parlamento Europeo, formando un grupo de alrededor de 300 personas, según la prensa. Mientras eso ocurría, los embajadores de los 27 países de la UE no conseguían ponerse de acuerdo sobre la Directiva de Retorno, la norma que facilitará la expulsión de los inmigrantes ilegales.
Y llegado este punto tengo que pedir disculpas, porque voy a hablar de mí.
Lamentablemente, no puedo dedicar todo mi tiempo al reportaje. Ya he intentado conseguir la financiación que me permitiría estar 24 horas al día inmerso en este tema. Veremos si hay suerte.
Mientras tanto, me tengo que perder episodios importantes. Hoy no he podido ir a la manifestación y me he conformado con llamar a Abdel Kabir, uno de los ocupantes de la casa.
“Todo ha ido bien”, me ha dicho, “la policía ha estado muy amable esta vez”.
Luego se ha deshecho en alabanzas hacia los estudiantes de la ULB, que están haciendo “un trabajo magnífico”
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Eso demuestra que Abdel no es rencoroso.
El día 20 de abril, los estudiantes de la ULB prometieron a los sin papeles que podrían hablar durante cinco minutos en una asamblea universitaria.
Alex (en la foto, a la derecha) iba a contar los problemas de los indocumentados, pero los estudiantes olvidaron darle el turno de palabra.
Sólo al final del evento, y al grito de “racistas”, Alex consiguió llamar la atención del público para intervenir.
El caso es que hoy han ocurrido dos cosas buenas: por un lado, los estudiantes han confirmado su compromiso con la causa de los sin papeles. Por otro, la UE ha pospuesto a la semana que viene su posicionamiento sobre la Directiva de Retorno.

Sofá
Con tanta política, casi dejo de lado la vida doméstica.
Gracias a la generosidad de unos vecinos, hace dos semanas que los sin papeles tienen dos sofás en el salón.
El otro día encontré allí tumbado a Djongo, que me pidió que le hiciera una foto.

Hacerse ver
Los sin papeles saben que la prensa belga está pendiente de ellos. “Hay que aprovechar”, me dice uno, “para hacernos ver ahora”.
Precisamente este miércoles, el Comité de Representantes Permanentes de la Unión Europea (Coreper), debatirá sobre la expulsión de inmigrantes.
Trataré de explicarlo sin dar muchas vueltas: el Coreper es una reunión de embajadores de todos los países miembros, donde normalmente se preparan las decisiones que tomarán los ministros en otras reuniones, estas con mayor repercusión, los Consejos de la UE.
Pues bien. Tal y como explica El País, el Coreper del próximo miércoles podría intentar allanar el terreno para agilizar la expulsión de inmigrantes ilegales.
Esto se canalizaría a través de una norma, que obviamente no está aprobada aún, llamada Directiva de Retorno. Entre otras cosas, esta directiva prevé el encarcelamiento de menores y la ampliación del tiempo de detención a seis meses (en España tal periodo no puede superar los 40 días).
Por eso, los sin papeles se manifestarán el miércoles frente a las instituciones europeas.
En la foto, una de las ocupantes de la Universidad, durante la manifestación del martes pasado.

Suicidio
El jueves murió Ebenizer Folefack, un inmigrante camerunés que estaba retenido en el “centro cerrado” de Merksplas, también en Bélgica. Ya expliqué aquí hace unos días que un “centro cerrado” es en realidad una prisión.
La versión oficial habla de suicidio.
Ayer, unos veinte estudiantes y algunos sin papeles se manifestaron frente a esta prisión de Merksplas, un lugar en medio del bosque en la región de Flandes, para protestar por lo sucedido.
También exigieron la puesta en libertad de los trece inmigrantes detenidos el martes que continúan presos.
Precisamente debido a los incidentes de esta semana, muchos sin papeles pensaron que era más prudente no acudir a la manifestación de ayer.
En la foto, dos estudiantes colocan flores en la verja del “centro cerrado”.

Sesión de grupo
Un psicólogo se ha ofrecido a hablar con los hijos de los sin papeles sobre lo sucedido el martes pasado. Algunos de ellos vivieron escenas de tensión: recuerdo a Quique aterrorizado cuando la policía cercaba a los manifestantes, entre los que se encontraban él mismo, su hermana y su madre. No sé su edad exacta (esta tarde preguntaré), pero imagino que tiene alrededor de seis años.
Hay un lapso de tiempo, según me ha explicado Anita, su madre, en el que Quique desapareció. La policía lo encontró y lo llevó a casa por la noche, pero aún no se sabe dónde estuvo el niño durante algunas horas.
Ayer por la mañana, en una habitación con varios colchones en el suelo, el psicólogo se vió obligado a hacer una sesión “de grupo”, aunque hubiese preferido tratar a cada uno de sus pacientes por separado.
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Actualización 17/05/08:
En efecto, Quique tiene seis años.

Debate
El debate está servido.
El ministro de Interior belga, Patrick Dewael, asegura que no hubo violencia en la disolución de la manifestación del martes.
La UDEP (unión de defensa de las personas sin papeles), cuyos portavoces fueron arrestados durante horas, pondrá una demanda contra la policía.
Los dos abogados de la UDEP ya han denunciado haber sido maltratados el martes. También han acusado a las fuerzas de seguridad de impedirles acceder a la comisaría para ver a sus clientes.
El alcalde de Bruselas, Freddy Thielemans (del Partido Socialista), ha dicho que se tomarán las medidas necesarias si se comprueba que la policía actuó con agresividad.
Junto a esta información, Le Soir publica hoy otra foto mía. Espero que hable por sí sola.

Volver
Said, un chico marroquí, normalmente no habla mucho. El sábado por la noche me contó en pocas palabras qué supondría regresar a su país con las manos vacías.
“Volver así es una vergüenza”.
Muchas familias pusieron todos sus ahorros y aún invierten cada día toda su esperanza en el pariente, normalmente jóven y varón, que enviaron a Europa.
Los sin papeles no tienen miedo de la cárcel, ni de la policía, ni de los golpes.
Cuando los conocí, el 7 de abril, uno de ellos me dijo: “Por lo menos aquí nadie me pega si no trabajo gratis. En algunas zonas de Mauritania hay mucha esclavitud. Cuando los periodistas vais lo ponen todo bonito para vosotros, pero la esclavitud existe”.
Muchos de estos sin papeles conocen situaciones realmente duras y soportan con entereza el dolor físico.
Lo que les da miedo es volver sin nada.
En la foto, tres de los manifestantes (dos de ellos indocumentados) recluidos en una celda el martes por la tarde.

Centros cerrados
La buena noticia es que han publicado una de las fotos que hice ayer en Le Soir.
Las malas noticias son dos. La primera, que la foto seleccionada no refleja ni mucho menos la violencia y la tensión que se vivieron ayer por la tarde.
Y la segunda: en contra de lo que yo creía, muchos sin papeles pasaron toda la noche encerrados y fueron conducidos por la mañana a “centros cerrados”. Este término, que traduzco libremente del francés (“centre fermé”) es un eufemismo para referirse a las prisiones en las que se recluye a los indocumentados mientras se decide qué hacer con ellos.
Estoy en París, trabajando. Sólo sé de los sin papeles lo que leo en la prensa.
Doce de ellos han sido conducidos a “centros cerrados” y otros tres han recibido la orden de abandonar el país.
Si mañana encuentro fuerzas y una conexión a internet, trataré de explicar qué consecuencias tiene esto.
Un día difícil
Los sin papeles salieron hoy a manifestarse con la esperanza de influir en las decisiones sobre inmigración que los políticos belgas debatirán mañana.
Contaban con el apoyo de la policía, que había dado extraoficialmente su visto bueno a los estudiantes. Así, los inmigrantes podían instalarse frente a la Oficina de Extranjería -tiendas de campaña incluidas- hasta las 16:00.
A las 16:05 la policía ha cercado a los sin papeles y ha arrestado de manera violenta a más de 100 personas. Entre ellas, dos niñas.
La foto que os muestro hoy tuvo que ser borrada a instancias de un agente. No obstante, la informática hace milagros.
Eso sí. La justicia no hace ninguno. Acabo de saber que algunos sin papeles han permanecido encarcelados hasta aproximadamente la 1:00. Esto es, nueve horas. Esposados, sin abogado y sin derecho a comer ni a ir al baño.

Luz
No hay cortinas, así que la luz no deja dormir por las mañanas.
El sábado pasé la noche por primera vez con los sin papeles. Muchos charlan y beben té hasta pasadas las doce.
Todos tienen lo mismo en la cabeza: el gobierno belga debatirá el miércoles las condiciones para la regularización de inmigrantes.
Por eso, mañana se vuelven a manifestar.
“Será un día decisivo”, me dicen.

Cortauñas

Manifestación
Los sin papeles han salido hoy a manifestarse en el campus de la Universidad Libre de Bruselas, para exigir al rectorado que dé su visto bueno a la ocupación del edificio.
En palabras textuales, los inmigrantes han dicho que esperan que la ULB “no llame a la policía”.
Han interrumpido la clase en una de las aulas de la universidad. Aunque la encargada de seguridad no hacía más que hablar por el walkie, los sin papeles han abandonado la clase tras cinco minutos sin que se produjeran mayores incidentes.


Baño
Una de las cosas que más me llamaron la atención durante mis primeras visitas a los sin papeles fue su aspecto.
Siempre están impecables.
Es exactamente lo contrario de lo que se entiende en España por una persona indocumentada.
El prejuicio está tan extendido, que estoy seguro de que a muchos les costará creer lo siguiente: en un edificio donde duermen y pasan el día 40 okupas venidos de países pobres, jamás huele a sudor.
En la foto de hoy, un inmigrante musulmán se lava antes de rezar.

Fútbol
Hoy los sin papeles han jugado un partido de fútbol contra algunos estudiantes de la ULB.
Se da la circunstancia de que no todos los sin papeles son negros. Y no todos los estudiantes son blancos.
Sin embargo, no he encontrado una imagen mejor para resumir lo ocurrido hoy que la que os dejo.

Dos semanas
Mañana se cumplen dos semanas desde que este grupo de sin papeles decidió instalarse en la Universidad Libre de Bruselas.
Ellos han dedicado este tiempo a hacer del edificio su casa, a conseguir ayuda de los vecinos y a organizar actividades para explicar su situación a los estudiantes.
La universidad todavía no ha manifestado cuál es su opinión sobre la ocupación. Ni la rechaza ni la acepta.
Por eso los inmigrantes ponen tanto empeño en conseguir el apoyo de los universitarios, que podría servirles como salvoconducto para contar con el visto bueno de los profesores, primero, y del rectorado, después.
Yo he pasado estas dos semanas fotografiando las fiestas y los encuentros con estudiantes, con intención de tomar contacto con los sin papeles.
Ahora empiezan a sentirse cómodos con mi presencia, así que espero poder retratar su día a día.
Es el verdadero objetivo del reportaje.
En la imagen, tres paquistaníes ponen un plástico sobre una de las muchas pintadas que hay en la casa, para evitar manchas en la ropa.
Ah, se me olvidaba. Mañana hay partido de fútbol. Sin papeles versus estudiantes.

18 años
De nuevo en el empeño por ganarse la confianza de los estudiantes, los inmigrantes organizaron una tarde de merienda en la que contaron sus historias personales (thé-moignage, lo llamaron, lo que viene a ser en francés “té-estimonio”).
Los sin papeles saben que sus hijos, también indocumentados, pueden ir a la escuela hasta los 18 años. Una vez cumplida esa edad no podrán continuar sus estudios, ni trabajar.
Un ecuatoriano llamado Segundo es uno de los afortunados. Tiene papeles gracias a un contrato de trabajo.
De todas formas confesó su mayor temor. “Mi gran miedo”, dijo, “es no conseguir papeles para mi hija y que cumpla los 18″.
Nota: Segundo no tiene claro si se unirá a la protesta junto con su familia. Me ha parecido prudente no hacerle fotos aún.


Dormitorio
Dije el otro día que el acceso a los dormitorios está restringido.
No es así. Ayer los sin papeles me aclararon que puedo fotografiar todas las partes de la casa. “Si dejamos que saques nuestras caras”, me dijo uno, “por qué no nuestros colchones”.

Llegan las mujeres
Por primera vez, un grupo de mujeres ha pasado la noche en el edificio ocupado.
Hasta ahora, las mujeres presentes -tres ecuatorianas- estaban allí de día, pero volvían a sus domicilios habituales para dormir y acostar a sus hijos.
Ayer, tres mujeres paquistaníes se unieron a la protesta, instalándose de forma permanente.
Esto obligó a todos los inmigrantes a acondicionar la casa. Separaron los dormitorios, creando una zona para mujeres, y también los baños.
Una habitación utilizada hasta ahora como almacén hará las veces de dormitorio, por lo que les tocó limpiar de nuevo.



Fiesta
Día 11 de abril.
La universidad tolera la estancia de los inmigrantes, pero no permite que se utilice la calefacción debido a “razones de seguridad” (funciona con gas). Sí han puesto a su disposición una sola toma de electricidad, en la parte baja de la casa.
Mientras tanto, los sin papeles tratan de ganarse la simpatía de los estudiantes de la universidad, para lo que organizan una fiesta.
Allí me explican que durante la semana han llamado a las puertas de los vecinos, en busca de colchones y mantas. Dicen representar un colectivo de casi 150 personas, de las que más de 40 duermen en la casa.
El acceso a los dormitorios está restringido, pero aseguran tener alrededor de una decena de colchones.



Los inmigrantes piden permiso
Día 1
Más de 40 inmigrantes sin papeles se instalaron el día 7 de abril en un edificio de la Universidad Libre de Bruselas (ULB), con la intención de llamar la atención de los políticos sobre sus condiciones de vida.
Muchos medios de comunicación belgas acudieron a una pequeña rueda de prensa organizada por los inmigrantes, así como la agencia AFP, lo que hizo llegar la noticia a diarios europeos y latinoamericanos.
Según nos contaron, pretendían vivir en el edificio durante varios meses. Se trata de una casa próxima al campus de la ULB, en el barrio bruselense de Ixelles, abandonada hace años y utilizada últimamente como almacén.
No hay electricidad y la mayoría de las ventanas están en mal estado.
Los ocupantes provienen de África (Senegal, Marruecos, Mauritania, Liberia) y América (Ecuador), y cuentan con el apoyo del movimiento social UDEP (Union por la Defensa de los Sin Papeles, en francés).
Entre ellos hay varios niños, que pasan el día en el edificio pero no duermen allí.
Tras la rueda de prensa, lo primero que hicieron los inmigrantes fue limpiar el edificio.















