Duermo en la facultad

© Bernal Revert

18 años

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De nuevo en el empeño por ganarse la confianza de los estudiantes, los inmigrantes organizaron una tarde de merienda en la que contaron sus historias personales (thé-moignage, lo llamaron, lo que viene a ser en francés “té-estimonio”).

Los sin papeles saben que sus hijos, también indocumentados, pueden ir a la escuela hasta los 18 años. Una vez cumplida esa edad no podrán continuar sus estudios, ni trabajar.

Un ecuatoriano llamado Segundo es uno de los afortunados. Tiene papeles gracias a un contrato de trabajo.

De todas formas confesó su mayor temor. “Mi gran miedo”, dijo, “es no conseguir papeles para mi hija y que cumpla los 18”.

Nota: Segundo no tiene claro si se unirá a la protesta junto con su familia. Me ha parecido prudente no hacerle fotos aún.

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Written by Bernal Revert

abril 17, 2008 a 10:35 pm

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

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  1. Es curioso como todo es relativo. Resulta que un gran logro para una persona, su orgullo, su mayor esfuerzo… “que su hijo-a sea mayor de edad, se convierta en un adulto”, puede ser la mayor fuente de ansiedad y de miedos imaginables, porque “cuando cumpla 18 años ya no podrá seguir estudiando, ni trabajar, si no tiene papeles”.
    ¡¡¡Qué injustos son los sistemas humanos inventados por humanos para intentar organizar a los humanos!!!
    Un abrazo y gracias por estas páginas que nos hacen reflexionar…

    Caberna

    abril 18, 2008 at 6:20 am


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